Por estos días, nuestro diario esta cumpliendo 23 años acompañando uno de los periodos más difíciles y complicados de la historia nacional.

Esta aventura editorial de La Mosca Analfabeta está ineludiblemente asociada a la personalidad del fundador de este periódico, Teodoro Petkoff, una de las figuras más interesantes del siglo XX e inicios del XXI de Venezuela.

La vida de Teodoro estuvo enteramente asociada a la política venezolana. En sus orígenes, vinculado al Partido Comunista de Venezuela y a la insurgencia armada para conseguir el poder.

Durante el gobierno de Rafael Caldera se logra la pacificación y los que antes estuvieron alzados en armas contra la naciente democracia, se incorporan a ella y no solo aceptan sus reglas, sino que asumen la responsabilidad del profundo error que constituyó el haber tomado el camino de la violencia.

Teodoro va más allá: reconoce y denuncia las fallas del socialismo real, en cuanto a valores democráticos se refiere, siendo de alguna manera precursor del desmantelamiento de eso que Churchill llamó: «el telón de acero».

Contrariando la letra de la famosa canción de «El negrito del Batey», para quien el trabajo lo hizo Dios como castigo, el catire del Batey salió en defensa de la laboriosidad de sus paisanos.

Fue varias veces candidato presidencial, parlamentario, docente, escritor y ministro de quien, en otro tiempo, había adversado, haciendo honor a su convicción de que: ‘una de las virtudes de la venezolanidad es la tolerancia».

En fin, un recorrido vital intenso que termina en este diario que usted lee, hechura suya, que, si bien es virtual, no ha dejado de cumplir con su papel. Teodoro dedica sus últimos años a un periodismo combativo, comprometido con la verdad, que no pocos inconvenientes ha traído a este medio.

Sin embargo, no todo se reduce al protagonismo del fundador. Detrás de cada información y de cada trabajo serio de documentación e investigación periodística, se encuentra un equipo humano que, si bien ha ido cambiando a lo largo de estos 23 años, mantiene siempre un firme compromiso con los valores que impulsaron este vuelo de una mosca analfabeta: la democracia, la libertad y la justicia. Se trata de un equipo modesto; como supondrá el lector esta no es una empresa rentable, sino de compromiso de gente valiosa y honesta.

Como nombrarlos a todos sería largo y tedioso, los resumo en una de las personas más implicadas con este medio: Gloria Villamizar, quien ha acompañado a Tal Cual desde su fundación misma en el año 2000 y a quien le ha correspondido ejercer las más diversas labores dentro de un diario que la ha convertido en «todera» en estos 23 años. Cuando Teodoro se iba de viaje le decía: «¡gorda, me voy, cuídame la taguara!».

Y aquí sigue, cuidando de ella. En la bondad y el compromiso de nuestra querida Gloria, este modesto opinador reconoce el trabajo de todos los compañeros que han hecho de este periódico un medio de indudable prestigio y ponen todo su empeño, a pesar de las dificultades, en seguir hablando «claro y raspao».

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